Jun 20 2014

El silencio y la palabra

hojasDe tanto andar por estos caminos del escribir y del leer, uno de pronto puede haber llegado ya a descubrir el silencio anterior a la palabra, el silencio de donde todo surge: la realidad misma, el existir, este momento, todo a nuestro alrededor y adentro nuestro. El silencio de la palabra, lo que la palabra dice al callar. Y más, mucho más: el silencio que envuelve y sustenta todas las cosas, y que la poesía puede llegar a ver.

“No hay una cosa que no sea una letra silenciosa de la eterna escritura indescifrable cuyo libro es el tiempo” dice Jorge Luis Borges en Para una versión del I King, el libro de las mutaciones. Ese silencio que habla, cuando vas por las veredas de Mendoza y ves las hojas del otoño que se va haciendo invierno, y sabes que esas hojas y vos, ese otoño y vos, todo lo que sos y lo que te rodea, son una sola cosa.


May 22 2014

Literatura y poesía

escribir¿Cuántas veces lo he dicho? ¿Cuántas más aún lo repetiré?Poesía y literatura son reinos eternos.

Sin fronteras de ideologías o de clases sociales. Aquí confluyen lo humano y lo más que humano.

La belleza nos convoca y nos reúne. Los reinos unitivos del amor nos entrelazan con el tiempo fugitivo.


Jan 26 2014

Caminando

parqueAyer a la mañana, miré los árboles de la avenida San Martín. Cuando los ví, y esto se extendió por algún tiempo, sentí una sensaciónde estar llegando. Me dí cuenta de que estoy llegando. El cuerpo ya estaba en Mendoza, pero yo mismo seguía llegando. Veía las hojas y las ramas levantándose hacia el cielo. Las siluetas de los árboles hacia ambos lados de la avenida. La gente pasando.  María viniendo de una tienda. Hoy anduve por el parque con ella, caminando. En el pecho, una alegría muy especial. Había hablado por teléfono con un muy querido amigo, que vive en João Pessoa. Los árboles del parque se veían dibujados en sus troncos, los eucaliptus con sus ramajes cubriendo el cielo. Los sauces llorones dibujando pasadizos verdes adelante nuestro. El Golf Club Andino. El autódromo. Todo estaba allí. La escuela hogar Eva Perón. Las acequias cantando, el agua haciendo su ruido tan especial. Verde, agua, árboles. Vida.


Oct 14 2013

Una pintura

Álamo con sol, casa y caminoEsta mañana pinté otra vez un álamo con un sol de fondo. Una casa del lado derecho, con tejado rojo, una puerta que da para un camino que llega hasta quien mira el cuadro, de un lado, y hasta el sol en el horizonte, por otro. Pero lo lindo de todo esto, no es tanto el resultado, sino el proceso. Ir a buscar la valija con pinceles y ponerla sobre la mesa de la sala. Me sentía como un niño. Poner agua en los vasitos de vidrio donde se limpian los pinceles, traer los trapos para limpiarse las manos.

Poner la tela blanca en el pequeno atril que sirve de caballete. Y empezar a esbozar el álamo, el sol, la casa, el camino. La casa otras veces ha  tenido unos canteros de flores rojas bajo la ventana, que ahora no están. Al pintar, vienen cuadros anteriores, vienen jornadas en que uno pintó otros cuadros al lado de gente muy querida, en tiempos pasados. Gente que nos incentivó a pintar, alguna exposición, gente alrededor, dejándose tocar por los colores y por las formas, como ahora.


Sep 8 2013

Oración

Muchas veces me gustaría compartir algo sobre Yogananda. Cómo me hizo bien conocer su escrito sobre la Madre Cósmica, el aspecto femenino de Dios, que leí cuando era bastante joven. Ese librito me hizo muy bien, pues me ayudó a ver a Dios como lo veo, como belleza, como amor, un amor que está por todas partes, inclusive en el dolor, en la pérdida, en la muerte. En ese pequeño texto, Yogananda cuenta cómo cuando su madre falleció, pudo verla en el cielo, en las estrellas, por todas partes. Muchas veces siento ese amor envolviendolo todo, el amor de la Divina Madre. Para los hindúes, el amor de la Madre es eterno, la unión con la madre es imperecedera.

Hoy leía uno de mis textos sobre terapia comunitaria y su efecto desalienante y me emocioné. Sentí cómo uno de hecho se ha puesto al servicio de ese amor sin barreras, un amor que no separa, un amor que une y que engloba todo, el amor de la Divina Madre. Me vino una tranqulidad muy grande, pues me acordé de que mi madre decía que nada se compara a la sensación del deber cumplido. Recordé, mejor dicho, recuerdo ahora, que las oraciones me han hecho bien durante toda mi vida. No solamente oraciones recitadas, sino estados de oración, de contemplación, de unidad, de comunión. Creo que la oración une. Y orar es ser esa unidad, serlo tanto que ya no sabes quién ora, o si tu eres orado por todo lo que existe.

 

Foto: Pramahamsa Yogananda