Jun 21 2014

Pertenecimiento

raícesA veces uno no tiene nada en particular para escribir. Pero al hacerlo, las cosas van ocupando su lugar. Uno va ocupando su lugar. De a poco, de tanto escribir, uno ha ido construyendo su propio mundo. Ya no es un mundo ajeno o distante, sino un mundo propio, hecho por uno mismo. Es mucho mejor vivir en el propio mundo. En él hay gente querida, los sueños que hemos ido construyendo a lo largo del tiempo.

Las raíces de nuestra familia, los lugares que hemos conocido, los libros que leímos, las amigas y amigos sin los cuales nuestra vida carecería de algo muy precioso. Los recuerdos más antiguos de nuestra infancia, las primeras aventuras de adolescentes. Las redes de las cuales formamos parte, que han llenado nuestro interior de rostros amigos, que se expande, se contrae y se expande, como el universo.


Jun 14 2014

Escribo

writeMuchas veces uno no tiene nada que hacer, y se pone a escribir, como otras personas se pondrán a tejer, leer un libro, o ver televisión. En realidad, esto de escribir es un poco como tejer, también. Y el leer un buen libro también tiene algo de tejer. Nos proyecta a mundos de los cuales hacemos parte. Reúne nuestras vivencias y memorias, y nuestro ser se expande mucho más allá de un simple estar aquí, que no siempre es tan pleno como cuando nos entregamos a estas actividades tan placenteras como reveladoras.

Escribir es para mí como un dejarme llevar a esas dimensiones más grandes con las cuales mi vida está entretejida. Esto me pasa también cuando leo. Vienen a mí recuerdos de mi infancia, la casa de adobe donde nací en el carril Sarmiento, en Godoy Cruz, Mendoza, Argentina, y todo el mundo de esos primeros años. En la lectura y en la escritura encuentro una expansión, y ahora recuerdo lo que Jorge Luis Borges dijera a respecto de los libros: que son extensiones de la imaginación.

También lo son de la experiencia y de la percepción. Por eso ahora, esta tarde en que escribo estas anotaciones, es como si me fuera otra vez a esos espacios infinitos pero bien conocidos, lugares en parte ya habitados por mí y por gente que conocí. Algunas de esas personas ya no están más aquí físicamente, pero no por eso su presencia es menor.

Cuando escribo y cuando leo, me reúno con partes mías con las cuales habitualmente no tengo contacto, o no tengo tanto contacto como cuando me entrego a estas actividades tan simples como enriquecedoras. Me recupero de cierta trivialidad que se puede haber ido infiltrando en el vivir, y experiemento la renovación de la vida que ocurre cuando la palabra toma la palabra, cuando la palabra va formando las frases que nos conectan con el presente eterno, ese que viene y sigue viniendo, viene y no pasa, está siempre aquí.


Jun 5 2014

Escribiendo

writingEscribiendo organizo mi mundo interno, y el externo también ocupa su lugar. Todo es como debe ser — o mejor dicho, me doy cuenta de que todo es como debe ser — cuando escribo. Escribo aún cuando no estoy escribiendo. Recupero la sensación de mi identidad, la perspectiva de la historia de mi vida, los valores que me animan y le dan sentido a mi existir.

Las personas que forman parte de mi núcleo interno, debido a sus cualidades. Las redes de las que formo parte. La realidad que se muestra más allá de lo teórico y de lo ideológico.

Todo se muestra, todo se muestra a mis ojos cuando escribo. Por eso escribo aún cuando no estoy escribiendo. Estoy leyéndome en la escritura del mundo.

Tomo distancia de las máscaras sociales que se me fueron pegando a la piel. Aprendo a olvidar la forma de recordar que me enseñaron, como dice Fernando Pessoa.

Por eso lo poético y lo literario se me figura que son los territorios más libres (o dos de los territorios más libres) de la existencia. Inclusive porque ellos humanizan la naturaleza y el cosmos, y nos hermanan con todo lo que existe.


Oct 28 2013

Escribiendo

escriboA veces no tengo nada que hacer, y me pongo a escribir. Cuando empiezo a escribir, cuando las letras empiezan a aparecer en el renglón y van llenando la hoja, algo en mí se empieza a ordenar. Algo en mí empieza a ocupar su lugar. Soy yo mismo, que no me encuentro mejor en nada, sino escribiendo. Ahora mismo, mientras escribo estas cosas, me viene una paz bárbara, una paz que no encuentro de otra forma. No es necesario que tenga algún asunto determinado para escribir.

Los dilemas, las indecisiones, los conflictos, las rabias, los miedos, las preocupaciones, van como si dijéramos, diluyéndose en la hoja, van dejando de ser, y comienza a aparecer algo nuevo y muy antiguo, una sensación alegre, contenta, como infantil. Una despreocupación y consuelo profundos, de ser parte, estar contenido, de que está todo bien, que siempre estará todo bien. Dios está en todas partes: esto no elimina los problemas, pero es como si en el fondo supieras que está todo bien, que todo estará siempre bien. Y que ni la muerte ni el dolor, jamás podrán destruír esto que está aqui, tan fugaz y eterno: la vida, el amor.


Sep 29 2013

Pintando

Esta mañana pinté un cuadro de un álamo con un sol al fondo. Pintar me alegra mucho, más de lo que me acordaba. Me vino una alegría bárbara mientras iba y venía buscando y llevando los materiales para pintar a la mesa de la sala. Allí, la tela blanca, los tubos de colores. El amarillo llegando. El amarillo es más que un color, es un lugar. Estuve en ese lugar, allí me aquieto. Después el verde, los verdes del álamo subiendo al cielo, ondulando. Y el sol, enorme, abrazando el árbol. El verde del pasto extendiéndose hacia los lados y abajo. Hasta aquí, poco fue dicho de nuevo, salvo lo de que el amarillo es un lugar. Los colores son lugares.

El rojo, el verde, el marrón, son lugares. Mientras pintaba, escuché el canto de un pájaro en el balcón, donde hay una planta florecida. El pajarito cantaba y mi esposa vino a escuchar ese canto, y se alegró. Pintar me limpia el alma, me lleva a otros tiempos, tiempos de niñez y de juventud. Esos tiempos están vivos en los colores, en las formas que se forman en la tela o en las hojas. Recuerdo a mi madre, a mis abuelas y abuelos, a mi padre y mis hermanos, mis tíos, mis amigos y amigas. La vida se reúne cuando pinto. Y aquello que me anduvo doliendo en el alma estos días, sigue siendo como un río que anda por dentro, que irriga este árbol que sube al cielo, que sube al sol.