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LAZARTE # 26/02/2007
De vuelta
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Por
Rolando Lazarte, professor da UFPB
Hacía
tiempo que no se dedicaba al mágico ritual de ordenar palabras en
las líneas. Algunas puertas se habían cerrado. Una rendija
quedaba abierta y por ahí decidió una madrugada de cinco
de febrero de 2007, volver a escribir. Una ranura por donde encontrar un
tiempo para comunicarse. Un carretel donde empezar otra vez la tarea de
rebobinar el hilo de la vida. Dom Fragoso había muerto el 12 de
agosto de 2006. El regreso a su casa, encontrar su rostro y su presencia
en los corredores y en el jardín y en los alrededores del barrio
de José Américo en João Pessoa, eran como la señal
de la hora de reconstruir ese espejo minúsculo. Esa red de reflejo
y de esfuerzo con que la salud mental comunitaria se hace y se rehace al
margen de la prensa oficial –alternativa o comercial-- , en esa infinita
tarea de darse las manos jóvenes y viejos, misioneras y gente de
la comunidad, militantes religiosos y universitarios. Dejar la casa de
la mata por un departamento. Acercarte a María al precio de los
pájaros y de la sociabilidad. Eran tantos interrogantes. Buscar
un lugar en la hoja. Justo el día que llegaba Andrea. Recomponer
tu lugar en el mundo. Pegar los pedazos del espejo y descubrir que aún
en tu segundo lustro hay un espacio para vos. Después de Bariloche
y Mendoza, Puerto Varas y Buenos Aires. Y la voz de Leo que acabas de oír.
Ese ser extranjero. Ese buscar por los bordes un espacio entre los demás
y un lugar en ti mismo al mismo tiempo. Un vacío en la familia ampliada
y en el mundo institucional y cotidiano que llenaba la presencia de María.
Sí. Volverías. Una vez más volverías a recorrer
los renglones del cuaderno amarillo en medio de los sones de la noche.
El mate volvía a la mesa y el mundo se hacía mayor. En Consciência
habría un lugar. En alguna hoja marginal unos ojos volverían
a buscar esas rendijas del hombre de arena que se rehace. En medio al estrépito
de la oficina clandestina que no conseguiste remover. En medio del fresco
marítimo y vegetal que pronto cedería lugar al tórrido
sol de João Pessoa, el lugar donde el sol nace primero.
Como si el mundo tuviera un comienzo y retiraras la casa de la lista de
inmuebles en venta. Qué tanto mal hay en la soledad. Porteros y
síndicos. Portones y multitudes. Hay lugar para todo. También
para este reencuentro con el son del primer ómnibus de la mañana
solitario que pasa con su hilera de luces recorriendo la oscuridad. Ronronea
la heladera. La mesa mandálica es un disco de recuperación
de memoria y no le temes a la anormalidad, a la enfermedad. Atreverte a
comenzar otra vez. Hay un mosaico dormido esperando una editora. Esperando
una aurora que lo pase de mano en mano, de nido en nido, como pájaros
casi invisibles que te dicen que llueve. Y elo jardín abandonado
agradece las veces que la manguera del cielo se abre generosa y es tiempo
de oler a la tierra mojada. Te preguntarías otra vez si la vida
acaba en la muerte. Si toda la esperanza hecha hilitos que tejen redes,
merece brillar a la luz del día como una inmensa telaraña
multicolor, como un arco iris multiplicado hasta lo invisible y entonces
te dices que sí. Que de pronto no venderías nada. No por
ahora. No antes de probar si te adaptarías a otra jaula. Si doña
Francisca te prestaría el departamento por unos días a ver
si te adaptás. A ver si la vida tiene continuidad en otro ladrillo
de cristal.. Y sabrías que el lugar junto a María tendría
que ser un lugar contigo. Un lugar con las presencias y ausencias y pendencias
y miedos y escapes y caminadas al borde del mar que eres tú mismo.
Con esas bibliotecas en lugares que no alcanzas. Y vecinos barullentos
que te impiden todo descanso. Dejas que el mate cumpla su milagro y en
medio de la indolencia y la inspiración recuerdas los ojos de sol
de tu hermano en Brasilia --¿Estaría en Brasilia?--. Las
pilas de María. Pedras de fogo. Gilete. Elbio. ¿Dónde
estarían? El sino dos ventos lame el viento y Vargas Llosa espera
el paraíso en la otra esquina en la mesa sin esquinas entonces sabes
que puedes. ¿Quién vendría a buscar, peregrinando,
"En las palabras" para echarlo a volar? Hoy no sé qué santo
es pero sé que todos los santos son pecadores. Negar la sensualidad
es negar el erotismo. Negar lo que diosas y dioses sembraron por doquier.
Por eso los amo. Por contradictorios. Por semejantes a esa cosa multiplicada
que Dom Fragoso llamaba la utopía de Dios y que se llama hombre.
Hombre-mujer. El proyecto humano. Y qué importan los cumpleaños
olvidados. Y unas pastillas más para recomponer el equilibrio inestable
de que estás hecho. Eu vi, meninos. Yo viví. A palabra não
significa nada para você. Soy maestro reiki. En busca del maestro
interior.
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(*).Sociólogo
(Doutor em Ciência) e membro do Grupo de Estudos e Pesquisas em “Saúde
e Sociedade” da UFPB, autor de 'Max Weber: Ciência e Valores' (São
Paulo, Cortez Editora, 2001, 2ª edição). Contato: elzarat@yahoo.com.br
; Saiba
mais.
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