| Una tarde octubre,
el pío de un ¿cuál sería el nombre? me trajo
tu recuerdo y tus palabras. Escribe un cuento, una novela. Escribí
describiendo lugares y personas, con detalles y jocosidad, y un tanto de
amor y romance, que tanto te gusta y lo hacés tan bien. Recordaba
tu rostro, acuariana. Podía ver tus ojos verdes como los de tu madre,
riéndote al leer estas cosas que un hilo invisible teje a través
del continente. Continúa el pío musical del pajarito en el
árbol vecino y veo tu sonrisa, Ana mexicana ¡¡¡Yahuuuu!!!
¡A vencer o morir por Argentina! ¡Lula lá! E nóis
cá. Ra ra ra ra ra.
Parece detenido el tiempo. Detenido, no desaparecido. Un reloj para y sonríe. Te mira. Ahora es una canturía de voces aladas al árbol de al lado y el zum zum de los autos remeda el de las carapanãs. A veces no sé si soy yosoy osoy osoy. Los yos que escriben. Fernando Pessoa ¿Me habré tornado uma nación? Azul azul la pared pintada por María y Lando antes de ayer. ¿O ayer? La grieta en la pared sube y baja dibujando un rítmico mapa rígido que Graciliano rascuñó en Angustia, Lovecraft en “El ser bajo la luz de la Luna”, Borges en Para una versión del I King y Poe en La caída de (la) Casa (de) Usher. ¡Uh, che! Ya no se puede escribir nada que alguien lo escribió antes. Fin del mundo del fin: Cortázar en Historias de Cronopios y ... de Famas y esperanzas todos tenemos un poco. Empezaría como Graciliano San Bernardo: la división social del trabajo. ¡Alineaaar...se! ¡Vista al frte! Compañía, ¡conmigo! Quiere, pero le va faltando. Como relata Kazantzakis en la vida de san Francisco (se me escapa el nombre, hermano León, ayudame) ¿Hermano sol? No, ese era la película. Pues no viene al caso. El asunto es alinear places and people, y todo lo demás de que está hecho el recuerdo y la observación y convocarlos, como ahora, al sabor del dulce llamado de una guerrera querida, a ensayar una vez más la sinfonía de las letras, la zamba de Don din, La balada de un colifa, Cuesta arriba, Camba la Che, A cor do som ya son las 14:35 del diez de octubre de 2004 y todavía no te levantás pero che que te has creído esta es una casa de cen te no sé si me ex pli co. Como Roberto Arlt en Los Siete Colifatos o Gibran en El Pirado o Gramos en Augusta o ... ooooo... ¿Por qué habría que ponerle la “H” a la serie de “O”, eh, señorita.... ...? ¿Por qué no me acuerdo del nombre de la señorita de Cayetano, Senhorita Ester Nón, Ester y ya vamos por la segunda página. No pensaba en quién pudiera leer los garabatos que iban saliendo al son del continuo piar de los pájaros a la derecha, del lado del mar. Scribe for Tiself. Más vale, tío. En una de esas en 2008 a la vuelta de Marte animás a borrarle cualquier alusión a terceros que pueda perjudicar, y así finalmente como William Blake, hallar un cuadro para cada capítulo o tema o lo que quieras, y hacer el libro de ti para ti por ti. Ti. Co. Ti. Ta. Te. Ti. Ya no importarán alfaguaras o cortesías. Ni gritos ni susurros. Un libro para ti, que podría incluir, ya a esta altura del escrito, “Alguien bajó de la montaña hoy”. Algún analista alguna lista no bom respeito e com todo sentido buscaria intrincadas razões ou lógicas nisto que esta tarde apenas desce ao renglón apenas por falta de cosa mejor a fazer. Para melhor ocupar o tempo, rascuñaba los rudimentos Del curso de portuñol avançado que iria a ofrecer en los campamentos de Sin Mente, de mente estrecha, demencialmente. Alguien silba en las cercanías. Qué oficio éste, pensó. Tipo lógico. Tipo gráfico. Editor. Cuentor. Pintor de letras. Como Juana. Remolinos de letras giraban y giraban y el ronronear de las chotacabras imponía rigor al fin de la siesta. Pelotón, ¡maaaaar! El té ya empezaba a surtir sus efectos, en efecto, en su defecto. Inconfundibles benteveos felicísmos gorjeaban del jardín al patio. Mamina. Jazmín del cielo. Sabe todos los nombres de las plantas y de las flores. Mamina. Ya venían las ganas de hurgar en los papeles viejos. ¿Who wants yesterday papers? Yo yo. Trataba de ordenar el poliedro trifásico pikfloydeano tercermundista cortazairano borgesiano poe soc pint Vinvent al fin. Colores. El sol en un I Ching solar en el piso: lo creativo. Uno. San Lucas descansando en la mesa. Una Santa Rita entró en la sala. Y una María sem-vergonha. Una violeta, la otra azulada. Recuerdo Madre. Dios. Salgo a caminar. El cielo está estrellado. Y la luna en cuarto parece una uña de luz en el terciopelo. Acabo de dejar mi tad irse a gimnasia y buscar su hija. Malhação. Trapalhões. Xuxa. Memorias. Red. Zé. Pan. Huevos. Campera Lee. Viejito fachero. Gracias Toty. La fogata. Rebelión No hay tiempo para vivir. Pero sí para dormir. Ri ri ri. Rolando Lazarte, 11 de
octubre, 2003
sobre o
autor
Lazarte | Opinião
|