| Salud para el pueblo
Rolando Lazarte, 14 de setembro, 2003 Me siento a la mesa y la mesa gira, gira como un disco long play y toca, toca canciones marcianas, canciones de ayer. Veo el mantel rendilhado y la taza de té de boldo. Recuerdo los terapeutas comunitarios en la reunión de AFYA de ayer. Ellos cuidan de nosotros y nosotros cuidamos de los agentes comunitarios de salud. Es un intercambio, una cadena. Alto do Mateus, João Pessoa, Paraíba, Nordeste brasileño. Entrando por uma calle de tierra que parece um desfiladero después de los días de lluvia, se llega al Centro Holístico da Mulher – AFYA. La casa de doña Lourdes y su marido, con el eterno auto en arreglos. Más atrás la casita de reuniones, rodeada de acerola y camomila. El jardín con ruda, hinojo, babosa, mirra, girasoles, e infinidad de otras plantas medicinales. La casa de barro, donde también se aplican masajes y reiki. Y la casa donde se reciben a los pacientes, se hacen los diagnósticos, y se almuerza. Allí también se preparan panes de soja e integrales. En AFYA se distribuye al pueblo lo que las clases privilegiadas pretenden monopolizar: salud, bienestar. Se respira una atmósfera de paz, que congrega a la reunión de quienes tienen un propósito común: mejorar la calidad de vida, propia y ajena. La ajena cada vez menos ajena, la propia cada vez más extensa. Sanando las propias heridas al ayudar a sanar las de los otros. Como dice el Profeta Isaías. Veía de repente ese camino de abajo. Camino de pueblo. Tan distante de la fría academia, del duro intelectualismo, la triste tecnocracia. Recordaba Patch Adams en el Teatro Santa Catarina, de Cabedelo. Pádua distribuyendo chupetines a los agentes comunitarios de salud, médicos y enfermeros, público en general. La celebración del día del trabajador en el Cabedelo Clube. ¡Cuanta agua corrió bajo los puentes en esas reuniones! Parecían las cuentas de un rosario infinito. Los compañeros de La insignia, Consciencia, Adital, Portal Popular, apoyando y estimulando. Construyendo un mundo mejor en nosotros y con los otros. Era un buen año ese de 2003. Y serían mejores aún los por venir, pues la corriente solidaria se expande y vivifica. Del Alto do Mateus a Tibirí. De Tibirí a Cabedelo. De Cabedelo a Mendoza. De Mendoza a Santiago, a São Paulo, a Brasília. Uma estrella roja brillaba
em el cielo azul.
sobre o
autor
Lazarte | Opinião
|